De la gamificación al engagement


Para todos aquellos que seguramente han criticado el uso de una palabra de origen anglosajón (gamificación) para aludir a algo tan conocido y tan antiguo como el tratar de atraer la atención de los alumnos resaltando los aspectos lúdicos del aprendizaje, aquí viene lo que parece ser su evolución: el “engagement”.

El término alude, en un claro paralelismo con los videojuegos, a esa fase en la que jugar ya no sólo es divertido, es casi vicio, adicción, necesidad de seguir jugando, y en el caso que nos ocupa, de seguir aprendiendo, tal como explica José Luis C. Ramírez, autor del volumen “Gamificación, mecánicas de juegos en tu vida profesional y personal”.

Aunque aplicable a muchos ámbitos de la vida, en el de la enseñanza se traduciría en que el alumno va mas allá del entusiasmo producido por lo lúdico, y alcanza un grado de compromiso que le permite facilitar y mejorar la calidad de su aprendizaje, y viene claramente favorecido por la evolución de la tecnología, las redes sociales y el uso de la red en la enseñanza, así como en la familiarización de los alumnos con el uso de videojuegos.

Mas información sobre este concepto en el artículo de Rebeca Yanke en el suplemento “Campus” de el periódico “El Mundo” del 9 de abril de 2014.