Reflexión sobre evaluación

Terminada la última semana del curso, me toca afrontar también mi última reflexión sobre el trabajo realizado, solo puede decir que me he sentido muy cómodo, cuando hemos iniciado el desarrollo de la actividad de esta semana no tenia incertidumbres y no sé si era por la labor del tutor o por la experiencia acumulada. Vuelvo a decir que, trabajar con un grupo de gente de tan elevada preparación, hace que las cosas resulten muy fáciles, casi no te das cuenta y ya están hechas.
En el trabajo anterior se habían sentado las bases creando la Unidad Didáctica y esta semana solo ha habido que completar el trabajo, sobre la evaluación, los criterios a emplear dentro del desarrollo de una unidad didáctica la parte que nos va a dar el verdadero valor de lo aprendido por un alumno.
Independientemente de lo que aportemos en contenido y de la forma en que lo aportemos, tenemos que disponer de unas eficaces herramientas de evaluación para poder valorar en toda su extensión lo que realmente ha sido capaz de asimilar el alumno. Entiendo que la evaluación le vale más al profesor que al alumno, si bien es verdad que al alumno le sirve para superar el curso, al profesor le tiene que servir para valorar cuales son los conocimientos que el alumno ha adquirido, si es capaz de asentarlos, aplicarlos y en el fondo valorar si se han conseguido los objetivos que se persiguen con la ejecución del curso, también podemos valorar su capacidad de trabajo en equipo a la hora de interactuar con otras personas para llevar a cabo el aprendizaje.