Reflexión sobre la UD 5: la evaluación

Buenos dias,
Pues parece mentira, pero hemos llegado a la última Unidad Didáctica. Por ser la última cabría caer en la tentación de pensar que es menos importante o que es un “mero trámite”. Sin embargo se trata nada más y nada menos que de la unidad dedicada a la “evaluación” del proceso de enseñanza-aprendizaje. Bueno, en realidad se ha tratado solamente de la evaluación del proceso de aprendizaje.
Ninguna acción formativa es completa si no existe una evaluación que permita comprobar, de una parte, el grado de consecución por parte de los alumnos de los objetivos planteados y, de otra, la eficacia del curso en sí.
En función de diferentes factores tales como el momento de su aplicación, el objetivo perseguido, el ámbito, etc… existen diferentes clasificaciones posibles de las actividades de evaluación. Un “garbeo” por internet nos permite ver varias soluciones, con más puntos en común que lo contrario, para clasificar y “poner nombre” a las pruebas y tareas de evaluación. No creo necesario extenderme en este punto.
Puesto que el título de esta entrada empieza por la palabra “reflexión”, eso es precisamente lo que me propongo hacer: llevo años de profesor “presencial”, y hasta ahora la evaluación era lo último que se estudiaba, si es que se estudiaba, a la hora de diseñar un curso. Cuando llega el momento, unos días antes de que expire la fecha impuesta por el proceso administrativo asociado al curso, nos ponemos rápidamente a “parir” sobre la marcha un examen. Sin embargo he “aprendido” que el estudio inicial de un curso debe comenzar por definir los objetivos del mismo en forma de “competencias”, inmediatamente después debo ponerme a pensar en qué actividades debo diseñar para que los alumnos alcancen esas competencias y, casi simultáneamente deberé estudiar qué indicadores me permitirán comprobar, y por tanto evaluar, si se alcanzan y en qué medida. La evaluación no es un añadido “impuesto” por la normativa a realizar al final de un curso, sino que empieza con el mismo curso y es un componente tan importante como los contenidos o las actividades, a analizar desde el mismo momento del estudio inicial del curso.
Como idea final, solamente quiero añadir que todo aquello que se haya definido como objetivo deberá verse sujeto al proceso de evaluación y que no podemos “inventarnos” nada y evaluar solamente aquello que indique que se han logrado los objetivos.
Un saludo a todos
Ángel