El aprendiz de TOL 2012-05-10 21:11:00

Evaluación y control de calidad
Para García Aretio (2001), “La evaluación del aprendizaje es la recogida de información sobre el estudiante y la naturaleza y calidad de su aprendizaje, integrada en el proceso formativo, sistémica y continuada”.

No nos debemos limitar a evaluar únicamente lo que el alumno sabe. El proceso de evaluación debe recoger información, además de los conocimientos adquiridos, al nivel taxonómico que hayamos determinado (conocer, comprender, aplicar, etc), de competencias y habilidades, procedimientos; y actitudes, valores y normas.
En la medida de lo posible, es deseable realizar una evaluación inicial, que nos dará una visión del nivel de homogeneidad del grupo y de cada estudiante en particular. Durante el curso la evaluación debe ser continua, para poder realizar la retroalimentación señalada anteriormente. Finalmente, aunque no siempre será necesario siempre, es aconsejable realizar una evaluación final, convenientemente ponderada; contextualizada con las actividades y el proceso participativo desarrollado. Es el caso, por ejemplo, de las heteroevaluaciones al final de una Unidad Didáctica.

La retroalimentación es  una de las mejores consecuencias  de la evaluación continua; y no siempre bien aprovechado. Es importante que el evaluador  vaya orientando paralelamente al desarrollo del curso al alumno de la solidez de sus aprendizajes, de forma que  se reafirme en lo aprendido correctamente,  y puedan introducirse las correcciones necesarias; para alcanzar el éxito al final del proceso.
La información a los interesados del resultado de  su proceso de aprendizaje debe ser, siguiendo de nuevo lo señalado por Aretio:
Total, que miden todos los elementos del aprendizaje, que determinen lo que el alumno sabe y lo que no sabe, o sabe hacer.
Personalizada, de forma que el alumno identifique sus fallos, deficiencias o lagunas en los elementos del aprendizaje insuficientemente asimilados. Deben ser  por tanto exigentes en su justa medida, tanto a la baja como en una benevolencia excesiva
Motivadora,  que recompense en su  justa medida el esfuerzo realizado. Comentada, alabando el éxito y animando y estimulando
Inmediata: Los resultados no deben demorarse en exceso, de forma que la expectativa de unos resultados que no llegan distraigan al alumno de la marcha del resto del curso. Deben en todo caso fijarse unos plazos de comunicación, que el estudiante debe conocer y el tutor respetar. Si no se pueden cumplir los plazos, debe avisarse al alumno de las nuevas fechas.
Clara: No deben quedar a la interpretación. El estudiante debe sentir que la evaluación mide de manera efectiva la marcha de su aprendizaje. Los indicadores estarán claramente definidos en su concepto y escala de  valoración; de forma que el estudiante no tenga dudas sobre qué se ha puntuado y por qué se ha obtenido esa calificación.   

En definitiva, la evaluación tiene que dejar claro en el estudiante el grado de consecución de los objetivos de la acción formativa.