Guía de Evaluación

Después de llevar a cabo la actividad semanal de elaborar una plantilla de evaluación he de reconocer la dificultad añadida de saber si con esa plantilla estará suficientemente evaluado tanto el alumno como el proceso formativo al que se aplica.
Es cierto que cuando uno se pone a leer los materiales con los que nuestros tutores nos alegran la vista casi todo resulta un poco más fácil, y sobre todo cuando se cuenta con profesionales capacitados como tutores.
De entre los indicadores de evaluación que yo he elegido voy a hablar sobre cinco que me parecen los más relevantes en cuanto al peso que para mi proceso formativo representan.
Pertinencia: efectivamente el fin que al diseñar la UD perseguía era que los alumnos adquirieran los conocimientos sobre normativa necesarios para poder asesorar tanto a sus superiores como a sus subordinados en lo relacionado con la trayectoria. Pienso que el fin está conseguido.
Actualización: con la profesionalización del Ejército nos vemos en la necesidad de estar constantemente actualizados no solo en cuanto a armamento, materiales y equipos si no también en cuanto a normativa vigente se refiere, puesto que no ha mucho tiempo año 2007, que se ha aprobado en España la nueva Ley de la carrera militar. Como consecuencia quien ostente puestos de asesoramiento debe estar al día.
Aplicabilidad: todos los contenidos estudiados serán de aplicación en su vida profesional.
Eficacia: con lo aprendido se ha conseguido resolver situaciones ficticias que se pueden dar en la vida real.
Relevante: los objetivos propuestos se adaptan a las necesidades profesionales del empleo de Cabo Mayor y las cubren dotando al alumno de los conocimientos necesarios para desarrollar su misión.
Es pues, como conclusión que se han alcanzado los objetivos que se perseguían al diseñar la Unidad Didáctica, dotando a los alumnos de las capacidades profesionales necesarias para el desarrollo de sus cometidos.