La importancia de la comunicación para desarrollar las tareas de un TOL

Imaginemos por un momento un mundo en donde únicamente existiera la comunicación escrita para no sentirnos solos y estar en contacto con otros seres humanos. Muchos no podrían sobrevivir.

Pero volvamos al mundo real. Se nos exige comunicarnos cada día en el colegio desde  nuestra más tierna infancia, en el trabajo con nuestros compañeros… y en muchos y variados sitios,  porque la comunicación es imprescindible. Todos sabemos que el hombre es un ser sociable por naturaleza. Aislarse de todos y de todo carece de sentido.
Centrémonos ahora en la comunicación escrita. Muchas personas tienen estudios, títulos universitarios etc. y, a pesar de eso, lamentablemente, no tienen facilidad para comunicarse con los demás. Una comunicación por escrito no tiene ninguno de los elementos verbales que acompañan al mensaje oral tales como gestos, silencios , etc. y está basada únicamente en el significado formal de las palabras.
Un TOL que se precie debe tener la destreza y la habilidad de transmitir, a través de la palabra, lo que quiere enseñar, lo que opina, lo que siente. Su única herramienta es el lenguaje, no puede echar mano de los sentidos ; su arma más potente es ahora la claridad en la exposición. Ésta ha de ser limpia, correcta, sin dejar lugar a dudas de lo que transmite porque, si no,  se corre el riesgo de morir en el intento, de que se rompa ese hilo que une al TOL con su alumno, al profesor con el estudiante, a una persona con otra; no se ven, no se escuchan, no se tocan. Se leen.
El lenguaje de un TOL debe ser también  determinante, de una exactitud rigurosa, conciso. Sus palabras tienen que ser precisas y bien estructuradas para expresar sus ideas. Este uso del lenguaje escrito requerirá siempre una utilización correcta de los signos gráficos, como los signos de puntuación y la ortografía. El tutor tiene que reflexionar, pensar y definir bien lo que quiere expresar antes de escribirlo definitivamente. Corre el riesgo de una mala interpretación de su mensaje por parte del alumno, otra razón de peso para cuidar su lenguaje escrito al detalle.
El tutor no debería nunca olvidar que al otro lado de la pantalla hay personas y no máquinas y, como tales, merecen un respeto y un trato humano. Si no es así, corre el riesgo de ser “abandonado” por el alumno que ha desistido de continuar por falta de motivación. Crear un buen clima de trabajo, saber motivar, guiar, orientar, reconducir, cuando sea necesario, al estudiante es requisito sine qua non para la lograr una buena comunicación.
Para concluir, decir que si un TOL  sabe comunicar y, por ende, el alumno aprende haciendo, la conexión entre ambos será total y perfecta.