Aprendizaje informal. Los senderos del aprendizaje

Nuestra vida no deja de ser un continuo proceso de aprendizaje en el que la mayor parte del tiempo somos los encargados de organizar y aprender aquello que nos interesa o que puede sernos útil para mejorar, bien en nuestro entorno laboral o bien en el ámbito personal.

Por lo general, el concepto de aprendizaje suele relacionarse con los estudios que realizamos desde que comenzamos el colegio hasta esos cursos que hacemos para reciclarnos una vez terminada la carrera o incluso el doctorado. Entonces, ¿qué ocurre con todo lo que aprendemos cada día? ¿Acaso no es aprendizaje los conocimientos que adquieres leyendo libros por placer? ¿O ese lenguaje de programación que has aprendido gracias a los tutoriales y los foros de Internet? ¿Y qué ocurre con esas nociones de fotografía que has adquirido después de tirar cientos, miles, de fotos? Aquí es donde entra en juego el concepto de aprendizaje informal. Si nos paramos un segundo a pensar todo lo que hemos aprendido hasta ahora, podemos observar como solo una pequeña parte procede del aprendizaje formal y  no formal.

La vida no deja de ser un camino que vamos dibujando a medida que transcurre el tiempo. Nuestro propio proceso de aprendizaje puede tomarse como la herramienta para dibujar ese camino, donde el aprendizaje formal y no formal marca la carretera principal, el camino a seguir, y el aprendizaje informal nos proporciona la libertad de aventurarnos en parajes desconocidos, de dibujar senderos que nos descubran cosas nuevas, que aporten a nuestra vida color, los senderos del aprendizaje.

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