De la gamificación al engagement


Para todos aquellos que seguramente han criticado el uso de una palabra de origen anglosajón (gamificación) para aludir a algo tan conocido y tan antiguo como el tratar de atraer la atención de los alumnos resaltando los aspectos lúdicos del aprendizaje, aquí viene lo que parece ser su evolución: el “engagement”.

El término alude, en un claro paralelismo con los videojuegos, a esa fase en la que jugar ya no sólo es divertido, es casi vicio, adicción, necesidad de seguir jugando, y en el caso que nos ocupa, de seguir aprendiendo, tal como explica José Luis C. Ramírez, autor del volumen “Gamificación, mecánicas de juegos en tu vida profesional y personal”.

Aunque aplicable a muchos ámbitos de la vida, en el de la enseñanza se traduciría en que el alumno va mas allá del entusiasmo producido por lo lúdico, y alcanza un grado de compromiso que le permite facilitar y mejorar la calidad de su aprendizaje, y viene claramente favorecido por la evolución de la tecnología, las redes sociales y el uso de la red en la enseñanza, así como en la familiarización de los alumnos con el uso de videojuegos.

Mas información sobre este concepto en el artículo de Rebeca Yanke en el suplemento “Campus” de el periódico “El Mundo” del 9 de abril de 2014.

Ventajas de las licencias Creative Commons

Como señala Ángela Vasquez en el blog de Universia, en muy poco tiempo hemos pasado de una época en la que predominaban los recursos educativos web de acceso restringido a un momento en el que la libre disposición de materiales digitales en diferentes webs nos permite hablar de una auténtica revolución tecnológica silenciosa.

En este punto, estamos mencionando que subyace una perspectiva pedagógica de cooperación y de intercambio que permite a los docentes compartir sus trabajos, sus presentaciones, sus materiales didácticos, y ponerlos al servicio de otros profesores para que puedan ser empleados en otros contextos de aprendizaje, con toda la riqueza que supone esta idea desde un punto de vista didáctico abierto a la innovación y al escrutinio público. 
A esta realidad responde la lógica de las licencias CC, ya que va dirigida principalmente a aquellos profesores cuyo interés predominante sea el de que sus trabajos didácticos circulen de la forma más amplia y rápida posible en Internet.
Las licencias CC consiguen que el creador, sin tener profundos conocimientos legales sobre derechos de autor, tenga la posibilidad de elegir lo que considere más conveniente al respecto, decisión que en algunos caso implica la renuncia a algunos derechos reservados inherentes al derecho de autor, tales como el derecho de reproducción y el derecho de transformación, que aunque estén estrechamente relacionados a la explotación económica de la obra pueden contribuir a la divulgación de su trabajo, y permitir el derecho de acceso por parte del público a sus obras.

Partiendo de que compartir no significa regalar, las licencias CC permiten al autor, regular de una forma sencilla, efectiva y gradual, como quiere compartir su obra, y su eficacia queda demostrada por el hecho de que Creative Commons ofrece las licencias más utilizadas de contenido abierto en el mundo, y que han sido legalmente y lingüísticamente adaptadas a gran cantidad de jurisdicciones en todo el mundo.