Reflexión sobre evaluación

Terminada la última semana del curso, me toca afrontar también mi última reflexión sobre el trabajo realizado, solo puede decir que me he sentido muy cómodo, cuando hemos iniciado el desarrollo de la actividad de esta semana no tenia incertidumbres y no sé si era por la labor del tutor o por la experiencia acumulada. Vuelvo a decir que, trabajar con un grupo de gente de tan elevada preparación, hace que las cosas resulten muy fáciles, casi no te das cuenta y ya están hechas.
En el trabajo anterior se habían sentado las bases creando la Unidad Didáctica y esta semana solo ha habido que completar el trabajo, sobre la evaluación, los criterios a emplear dentro del desarrollo de una unidad didáctica la parte que nos va a dar el verdadero valor de lo aprendido por un alumno.
Independientemente de lo que aportemos en contenido y de la forma en que lo aportemos, tenemos que disponer de unas eficaces herramientas de evaluación para poder valorar en toda su extensión lo que realmente ha sido capaz de asimilar el alumno. Entiendo que la evaluación le vale más al profesor que al alumno, si bien es verdad que al alumno le sirve para superar el curso, al profesor le tiene que servir para valorar cuales son los conocimientos que el alumno ha adquirido, si es capaz de asentarlos, aplicarlos y en el fondo valorar si se han conseguido los objetivos que se persiguen con la ejecución del curso, también podemos valorar su capacidad de trabajo en equipo a la hora de interactuar con otras personas para llevar a cabo el aprendizaje.

Reflexiones personales sobre el trabajo

Iniciaba la semana con el reto de tener que construir una Unidad Didáctica en un entorno de trabajo hasta ese momento desconocido, y para mayor incertidumbre llevarlo a cabo con una serie de compañeros a los que no conoces y además con los que no tienes contacto en el momento que lo necesitas, he echado de menos un número de teléfono, poder solucionar una duda en el momento que surge, ahora que nos hemos acostumbrado a estar siempre comunicados, era como trabajar a ciegas, tuve que vencer la tentación de intentar localizar el teléfono de alguien del grupo, he tenido sensación de soledad y sobre todo la de no saber si lo que estás haciendo va a servir para algo, luego, de golpe y porrazo te das cuenta que el trabajo está terminado y que aunque no los has visto todos han estado, todo el mundo ha puesto su grano de arena y el trabajo ha salido adelante. Me ha gustado el grado de implicación, y sobre todo he aprendido que a día de hoy no es necesario estar en el mismo espacio físico para poder hacer un buen trabajo, que si te rodeas de un buen grupo de profesionales, con alguien que marque la pauta, como en este caso nuestro tutor en prácticas, que el primer día, una vez decidido el tema, colgó el índice y a continuación todos a trabajar, sin asignar nada concreto a nadie, creo que la ventaja es que cuando tenemos algo concreto nos centramos en ello y lo demás lo vemos de pasada, cuando lo tienes todo reflexionas sobre todo e intentas mejorar todo.
Solo me queda decir que ha sido una buena experiencia y dar las gracias a todo el equipo que ha formado parte de ella.

Estrategias para afrontar situaciones conflictivas en un curso de las FA,s en modalidad elearning

La enseñanza en el seno de las FA,s se ha caracterizado siempre por mantener en el aula las reglas de cortesía y trato militar, el tratamiento de usted, el ponerse de pie para dirigirse al profesor, adoptar una postura correcta en clase y permanecer en silencio eran principios que hacían que las situaciones conflictivas fueran prácticamente inexistentes, bien es verdad que todo esto hacia que el alumno nunca llegara a participar del todo en la clase. La modalidad eLearning puede modificar esto, el alumno ya no ve la figura del tutor como el profesor que suele ser superior jerárquico, sino que la ve como alguien que marca las pautas, coordina y encauza el aprendizaje, sabe que existe pero no lo tiene encima, su participación es mucho más activa y por lo tanto en algún momento puede generarse algún tipo de situación conflictiva, es de suponer que estas situaciones se provocarían bien entre alumnos, bien entre el alumno y el curso en si mismo, por los contenidos o pautas, bien entre el alumno y el tutor.
El tutor tiene la responsabilidad de intentar resolver cualquier situación de conflicto y las posibles consecuencias, el objetivo es tratar de minimizar estas para que la enseñanza no se vea perjudicada, esta claro que una orden en un momento dado puede acabar con un conflicto, pero también es verdad que puede quedar enquistado y al final afectar al curso, el alumno que se sienta agraviado, si el tutor no ha sabido controlar el conflicto, no participará ni se integrará ni con las tareas ni con el resto de alumnos. Por lo tanto si queremos minimizar el impacto de cualquier conflicto, lo primero que debemos pensar es que no estamos en una clase presencial, tenemos tiempo para dar la respuesta, esta no se exige de manera inmediata, podemos reflexionar, consultar con el resto de profesores, olvidarnos por un momento del ordeno y mando, si en este tipo de enseñanza queremos que el conocimiento se construya entre todos, la comunidad educativa debe resolver el conflicto de manera positiva.
Como conclusión, la resolución de situaciones conflictivas requiere primero una gran preparación de los tutores, aprender a identificar dichas situaciones, reflexionar tomándonos el tiempo que necesitemos, consensuar la respuesta, saber determinar si se ha resuelto el problema y tomar nota de los recursos utilizados para resolver la situación.